Muchas veces los primeros indicios de una irregularidad no aparecen en una auditoría ni en un informe de gestión. Surgen cuando un trabajador, supervisor, cliente o proveedor detecta una situación que merece atención.

Por eso, contar con un canal de denuncias efectivo se ha transformado en una de las herramientas más importantes para fortalecer el compliance y la gestión de riesgos dentro de las organizaciones.

Cuando las personas confían en los mecanismos internos para reportar situaciones de riesgo, la empresa puede actuar antes de que un problema se transforme en una crisis legal, financiera o reputacional.

Lo que un canal de denuncias permite detectar a tiempo

Un adecuado canal de denuncias facilita la identificación temprana de situaciones como:

La detección temprana permite activar medidas correctivas y fortalecer los controles internos antes de que los riesgos escalen.

Compliance: más que cumplir una norma

Las modificaciones introducidas a la Ley N° 20.393 por la Ley N° 21.595 reforzaron la necesidad de contar con modelos de prevención efectivamente implementados. En este contexto, los canales de denuncia deben ser seguros, accesibles, reservados y confiables, permitiendo incluso denuncias anónimas cuando corresponda.

Un canal de denuncias efectivo debe incluir

No basta con recibir información. Para que el sistema funcione correctamente, debe existir un proceso que permita:

Recepción segura

Mecanismos accesibles, reservados y confiables para reportar situaciones.

Clasificación de reportes

Identificación y priorización de los distintos tipos de denuncias.

Investigación objetiva

Análisis imparcial de los antecedentes recopilados.

Resguardo de evidencia

Protección adecuada de la información y documentación asociada.

Gestión de conflictos de interés

Garantizar independencia durante el proceso investigativo.

Medidas correctivas

Implementación de acciones preventivas y de mejora cuando corresponda.

¿Qué ocurre cuando las personas no confían en los canales internos?

Su finalidad es detectar oportunamente fallas de control, conflictos de interés, fraudes, sobornos, incumplimientos normativos o cualquier conducta que pueda generar riesgos para la organización. Si las personas no confían en los mecanismos internos, las alertas suelen trasladarse a organismos fiscalizadores, tribunales, clientes o medios de comunicación, aumentando significativamente los riesgos legales, económicos y reputacionales.

La experiencia nacional lo confirma. Casos como La Polar, Penta y otros vinculados al mercado financiero evidencian que las autoridades ya no evalúan únicamente la existencia formal de políticas de cumplimiento, sino su funcionamiento efectivo, capacidad de detección, reacción y trazabilidad.

De cara a los próximos años, las empresas deberán demostrar que sus modelos de compliance se encuentran adaptados a sus riesgos reales, cuentan con mecanismos de investigación y mejora continua, y poseen una participación efectiva de la alta administración.

Un estándar cada vez más relevante para las empresas de outsourcing

Para las empresas de outsourcing, estos estándares adquieren especial relevancia. Contratar un proveedor implica confiar en su capacidad para gestionar riesgos, actuar con integridad y responder oportunamente frente a situaciones que puedan afectar al cliente. Un canal de denuncias eficaz protege a los trabajadores, fortalece la relación con los mandantes y contribuye a prevenir contingencias antes de que se transformen en crisis.

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