Desde el 1 de enero de 2026 comenzó a regir un nuevo valor del Ingreso Mínimo Mensual (IMM). Si bien este reajuste entrega certezas en cuanto a los montos vigentes, también abre una serie de interrogantes relevantes para las empresas, especialmente respecto a la planificación futura, la estructuración de jornadas y el impacto en otros componentes de la remuneración.

Frente a un escenario normativo cambiante y aún sin definiciones estructurales de largo plazo, comprender el alcance del reajuste y anticipar distintos escenarios se vuelve clave para una gestión laboral adecuada.

Nuevo Ingreso Mínimo Mensual 2026: montos vigentes

Conforme a lo establecido por la Ley N° 21.751, el Ingreso Mínimo Mensual (IMM) quedó fijado en los siguientes valores:

Estos montos están asociados a la jornada ordinaria máxima vigente de 44 horas semanales.

Reducción de jornada: un factor adicional a considerar

A contar del 26 de abril de 2026, la jornada ordinaria disminuirá de 44 a 42 horas semanales, lo que representa un desafío adicional para las organizaciones.

Esta reducción obliga a revisar:

Impactos legales del reajuste del salario mínimo

El reajuste del Ingreso Mínimo Mensual no afecta únicamente al sueldo base. También incide directamente en otros componentes relevantes de la relación laboral, entre ellos:

Cada uno de estos elementos debe ser ajustado de forma precisa para evitar contingencias laborales y sanciones.

Cambios previsionales: lo que viene en 2026

¿Habrá nuevas alzas en los costos del empleador? Sí. A partir de agosto de 2026, los empleadores enfrentarán un nuevo aumento en la cotización adicional, según las modificaciones introducidas por la Ley N° 21.654.

Este incremento debe ser considerado dentro de la planificación financiera y presupuestaria del segundo semestre del año.

La gran interrogante: ¿qué pasará con los próximos reajustes?

Más allá de los montos actuales, el principal foco de preocupación está en lo que aún no se ha definido:

A diferencia de procesos anteriores, no se ha publicado un cronograma oficial ni se han establecido parámetros claros para futuros reajustes, lo que genera un escenario de incertidumbre tanto para empleadores como para trabajadores.

Lo único confirmado es que, en abril de 2026, el Presidente de la República deberá enviar al Congreso Nacional un proyecto de ley que proponga un nuevo reajuste al Ingreso Mínimo Mensual.

Incertidumbre normativa y planificación empresarial

Actualmente, no existe una norma vigente que establezca un mecanismo automático de reajuste ni criterios objetivos que permitan anticipar el monto, la periodicidad o la oportunidad de futuros incrementos del Ingreso Mínimo Mensual.

Esta falta de definiciones impacta directamente en:

En este contexto, la gestión laboral requiere un enfoque más preventivo, flexible y basado en información oficial actualizada.

Recomendaciones para las empresas

Frente a este escenario, resulta especialmente relevante que las organizaciones mantengan un seguimiento permanente del Diario Oficial y de los comunicados del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, evalúen distintos escenarios de reajuste y ajusten oportunamente sus procesos de remuneraciones y cumplimiento. La anticipación y el acceso oportuno a la información se convierten hoy en herramientas clave para una gestión laboral eficiente y segura.

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